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Al iniciar el segundo trimestre del año, persiste la incertidumbre sobre la implementación de la Atención Primaria en Salud en República Dominicana, un compromiso pendiente que acumula décadas de espera. Aunque las autoridades sanitarias lo han marcado como una prioridad, el proyecto sigue estancado.
El Gobierno también había prometido facilitar medicamentos genéricos y biosimilares para reducir el costo de los tratamientos, pero el tema ha perdido relevancia mediática. Pese a la gestión de un préstamo internacional por 50 millones de dólares y las promesas de voluntad política, los pacientes dominicanos siguen a la espera de soluciones reales.
Atención Primaria: La gran deuda del sistema sanitario
Un modelo robusto de atención primaria es la pieza clave para transformar la salud pública, evitando que los hospitales dominicanos colapsen por la saturación de pacientes. Expertos advierten que este nivel de atención es esencial para optimizar los servicios médicos.
Especialistas en salud coinciden en que fortalecer el primer nivel permitiría descongestionar los grandes hospitales regionales y nacionales del país.
Actualmente, es una realidad preocupante que pacientes acudan a centros de tercer nivel por afecciones menores como gripe o diarrea, una distorsión que afecta la operatividad del sistema.
La falta de un filtro eficiente obliga a los ciudadanos a consultar especialistas directamente, lo que dispara el gasto de bolsillo en salud y encarece el sistema para las familias.
República Dominicana registra un rezago histórico en esta estrategia, lo que se traduce en una mayor carga económica para los usuarios y fallas estructurales en la atención médica.
La Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) ha enfatizado que el consenso con todos los sectores es vital. El organismo insiste en que, para lograr un ahorro en enfermedades de alto costo y elevar la calidad de vida, la atención primaria debe ser el eje central del sistema.
Aunque el sector privado ha avanzado en la creación de centros de atención, el sector público mantiene una brecha significativa en su capacidad resolutiva.
El país arrastra un atraso de 46 años en la aplicación de este modelo, lo que obliga a la población a buscar servicios básicos en centros hospitalarios diseñados para emergencias complejas.
Sin una atención primaria efectiva, el sistema sigue enfocado en curar al enfermo en lugar de priorizar la prevención. La modernización del sistema de salud sigue siendo el desafío pendiente que el Estado debe saldar para garantizar bienestar a los dominicanos.






















