Como ya se advertía en el oscuro panorama de su eterna crisis, Haití se hunde este sábado 7 de febrero en una peligrosa fase de vacío total de poder, al cumplirse el fin oficial del mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT) sin lograr su meta de renovar la presidencia.
Este organismo fracasó en su misión de llevar a Haití a un proceso democrático donde un mandatario electo tomara las riendas; hoy, ante la ausencia de elecciones y la sangrienta inseguridad dominada por las bandas, el país vecino queda atrapado en un colapso institucional sin precedentes.
¿Y ahora qué pasará?
Ante la falta de una transferencia de mando a nuevos líderes legítimos, el fracaso rotundo recae sobre el Consejo, que no pudo cumplir con la hoja de ruta que la comunidad internacional le encomendó.
El CPT era la única figura legal que sostenía la administración pública, pero con sus funciones extintas, el país cae en un abismo político. Durante su gestión, el Consejo fue duramente cuestionado por escándalos de corrupción, nepotismo, tráfico de influencias y privilegios que la población tildó de “indecentes”.
Este desastroso desempeño mantiene a Haití en vilo y obliga a la República Dominicana a declarar un estado de alerta máxima, con la región entera bajo vigilancia. Como bien advierte el refrán dominicano: ‘De cualquier estornudo haitiano, aquí se siente un resfriado’.
Bandas armadas dominan casi todo el territorio mientras Haití lucha contra la violencia salvaje y el caos político en Puerto Príncipe, enero de 2026.
A partir de este sábado, Haití enfrenta una situación de extrema gravedad: una ausencia total de autoridad legítima, sin representantes, sin funcionarios electos, sin presidente, ni legisladores ni alcaldes.
El riesgo inminente es que este desorden sea aprovechado por las coaliciones criminales y sectores radicales para tomar el control absoluto del Estado. Si esto ocurre, no habría autoridad con peso legal para frenarlos o procesarlos ante la justicia.
En cuanto al poder judicial, este vacío paraliza por completo el sistema de justicia. Las cortes quedan desarticuladas, dejando en el aire el destino de miles de reclusos y procesos legales.
El reconocido periodista haitiano Robenson Geffrard, del diario Le Nouvelliste, confirmó que este sábado se realizará un acto en la Villa d’Accueil con el cuerpo diplomático, donde el presidente saliente del Consejo, Laurent Saint-Cyr, dará su discurso de despedida.
Geffrard detalló que Saint-Cyr pasará el mando ejecutivo al primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, quien intentará garantizar la continuidad de un Estado con límites de poder totalmente inciertos.
Es vital destacar que Fils-Aimé cuenta con el respaldo de Estados Unidos como la pieza clave para contener el caos, aunque diversos sectores haitianos denuncian que su permanencia es ilegal al no nacer de las urnas.
Su designación para tapar el «hoyo» político de Haití parece ser una salida forzada bajo la presión directa de Washington.
Este escenario con Fils-Aimé recuerda el polémico mandato de Ariel Henry tras el magnicidio de Jovenel Moïse, operando bajo la estricta tutela de la comunidad internacional.
Por otro lado, medios locales informan que diversos sectores proponen nombrar a un juez de la Corte de Casación como presidente interino para intentar recuperar la institucionalidad.
Lo que parece inaceptable para la sociedad haitiana es cualquier intento de prolongar el mandato del ya fallido Consejo Presidencial de Transición.
¿Qué buscan los buques de guerra de EE.UU.?
El panorama es sombrío. La sorpresiva llegada de los buques USS Stockdale, USCGC Stone y USCGC Diligence a la bahía de Puerto Príncipe el pasado miércoles, justo antes de expirar el mandato del CPT, ha encendido las alarmas, a pesar de anunciarse como parte de la operación ‘Lanza del Sur’.
Más que una visita de cortesía, la presencia naval se interpreta como una advertencia estratégica ante posibles estallidos sociales o intentos de golpe por parte de las bandas.
Estos buques de guerra arriban en plena guerra contra las pandillas y el colapso político que bloqueó las elecciones. La embajada estadounidense en Haití afirmó en su cuenta de X que este despliegue “refleja el compromiso de EE.UU. con la estabilidad y un futuro mejor para Haití”.
Solo el tiempo dirá si esta intervención logra frenar el caos o si Haití se encamina a un desenlace aún más violento.























