Las aeronaves de transporte estratégico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos mantienen un despliegue masivo y constante en el Aeropuerto Internacional de Las Américas ( AILA ), donde se ha establecido una base provisional clave para el traslado de equipos, insumos, suministros y ayuda humanitaria desde territorio norteamericano. Mientras, sorprende la notable reducción de actividades en la Base Aérea de San Isidro .
Según una fuente confiable, este domingo no se observó ninguna aeronave militar estadounidense estacionada en San Isidro, instalación que hace apenas un par de semanas funcionó como uno de los principales centros de operación.
Sin embargo, en el AILA se concentra la mayor operación, con al menos 10 aviones militares de gran volumen de carga. “Hasta esta hora aquí en la Base Aérea no hay ninguna aeronave militar de matrícula estadounidense”, indicó la fuente, quien solicitó mantener su nombre en el anonimato.
En contraste, una flota de diez aviones militares continúa operando de manera regular por el AILA, específicamente a través de la pista 17-35, habilitada para estas misiones cruciales el pasado mes de noviembre.
Las operaciones son ejecutadas por personal del 921.º Escuadrón de Respuesta a Contingencias y del 621.º Ala de Respuesta a Contingencias de la Fuerza Aérea de EE. UU., unidades de élite especializadas en despliegues rápidos y apoyo logístico en escenarios estratégicos.
Según los detalles disponibles, estas acciones forman parte del vital respaldo logístico a la Operación Southern Spear, desarrollada bajo el mando del Comando Sur de los Estados Unidos (Southcom), orientada tanto al traslado de ayudas humanitarias como al fortalecimiento de misiones regionales estratégicas en el Caribe .
El despliegue urgente responde, además, a prioridades del Departamento de Defensa de EE. UU., alineadas con directrices presidenciales para interrumpir el tráfico ilícito de drogas y reforzar la protección del territorio estadounidense.
Desde áreas cercanas, se observa un campamento militar provisional instalado dentro del perímetro del AILA, donde soldados estadounidenses realizan intensos trabajos operativos. En el lugar se distinguen vehículos cisternas de combustible, camionetas, jeeps, equipos de comunicación de alta tecnología, así como cargas de alimentos e insumos destinados al personal que participa en las operaciones aéreas.
La logística se maneja de forma continua, con aterrizajes y despegues frecuentes de aeronaves de gran tonelaje. Entre los mega aviones observados figuran los imponentes C-5 Super Galaxy y C-17 Globemaster III, reconocidos mundialmente por su enorme capacidad de carga y su utilización en misiones humanitarias, logísticas y estratégicas de alto nivel.
Al menos diez de estas aeronaves han arribado recientemente por la pista 17, descargando equipos que son trasladados directamente al campamento militar habilitado.
El área cercana a la cabecera de la pista permanece bajo un estricto esquema de seguridad, coordinado entre personal militar estadounidense y miembros del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC), quienes supervisan de manera conjunta los procesos de aterrizaje, descarga y despacho de los equipos.
Cada vez que aterrizan los aviones estadounidenses son escoltados por una unidad terrestre integrada por un equipo de oficiales y subalternos del CESAC, quienes cooperan además de la vigilancia con el traslado de la crucial carga que los mismos transportan al país.
La autorización para el uso de áreas restringidas tanto en San Isidro como en el AILA se produce en un contexto en el que el Gobierno dominicano resalta los beneficios de su alianza estratégica clave con Washington, especialmente en la implacable lucha contra el narcotráfico.
El presidente Luis Abinader ha destacado que, desde 2020, el país decomisa casi diez veces más drogas por año que en la década anterior, un récord histórico que atribuyó al trabajo conjunto con agencias estadounidenses y que ha sido reconocido por misiones de alto nivel de la DEA.
El mandatario ha advertido que la República Dominicana enfrenta “una amenaza real” del crimen organizado, subrayando que acuerdos como el uso temporal de instalaciones estratégicas para personal y equipos estadounidenses forman parte de una política integral de cooperación en seguridad regional.
En noviembre pasado, el mandatario confirmó que el país autorizó a los Estados Unidos el uso de zonas restringidas de la Base Aérea de San Isidro y del AILA con motivo de la visita oficial del entonces secretario de Defensa, Pete Hegseth, marcando la presencia de personal y material estadounidense dentro de los protocolos de cooperación bilateral vigentes.
¡Misterio! Hasta el momento, las autoridades dominicanas no han ofrecido información oficial detallada sobre el alcance, los objetivos específicos ni la duración de estas operaciones en territorio nacional.
No obstante, fuentes ligadas a la terminal aérea confirman que los vuelos militares continúan desarrollándose con regularidad, mientras el campamento provisional en el AILA se mantiene plenamente operativo.























