Los fenómenos sociales de la “cultura de la calle” y el “negocio de la indecencia” están atentando contra el futuro de nuestra RD, especialmente en la vida de nuestros jóvenes y niños, advirtieron especialistas a LISTÍN DIARIO.
Según los especialistas, el país enfrenta un problema que el Estado no está mirando: el alarmante aumento de menores involucrados en crímenes de menores.
“La calle está llena de riesgos”, dijo el director de Servicios Penitenciarios y Correccionales, Roberto Santana, al señalar la presencia de antivalores que, según dijo, “todos sabemos que nos están perjudicando”.

Alerta: “Cultura de la calle” y “negocio de la indecencia” amenazan a niños y jóvenes dominicanos
“La cultura de la calle y los antivalores predominan muchas veces con una mirada desatenta del Estado”, subrayó.
“Aquí hay elementos de la cultura del bajo mundo que atentan con las esencias mismas de la sociedad dominicana”, agregó Santana.
Miguel Franjul atento en una conversación con Roberto Santana.
El experto en régimen penitenciario explicó que estas influencias negativas afectan a los adultos, pero golpean con más fuerza a los jóvenes.
“Indiscutiblemente impactan en los adultos, y si impactan en los adultos, imagínese lo que pasa en los jóvenes y en los adolescentes que ven que el que tiene el punto de droga es el que manda”, dijo.
El funcionario pidió que el tema sea atendido por todos los sectores —políticos, religiosos y medios de comunicación—.
“No podemos mirar hacia otro lado. Este problema ya está sobre nosotros”, advirtió. “Yo espero que algún día se resuelva, pero que se resuelva y que las autoridades dominicanas actuemos con responsabilidad”.
La indecencia que paga
En tanto, el psicólogo y experto conductual, Luis Bergés, acuñó el término “la indecencia que se convierte en negocio” para señalar que las conductas indecentes no solo se promueven, sino que son lucrativas.
“Ahora los decentes somos más pobres y los indecentes cada vez más ricos… se promueve más conductas antisociales”, enfatizó el especialista.
Bergés lamentó que esta nueva tendencia esté arrastrando incluso a niños de hogares estables a participar en “juegos extremos” con tintes antisociales.
El exdirector del Centro Conductual para Hombres subrayó la urgencia de proteger a la familia y la escuela como los “dos espacios más seguros” para la prevención y resocialización, criticando a la cultura actual que, según él, antes protegía a la niñez, pero ahora “nos desprotege” con sus mensajes.
Santana y Bergés hablaron del tema este lunes durante una nueva edición del “Panel de Expertos”, en esta ocasión para analizar la crisis de la delincuencia juvenil, organizado por el Listín Diario. El panel fue dirigido por el director de este periódico, Miguel Franjul.
El psicólogo Luis Bergés expone en el Panel de Expertos.
También participaron el general José Santana, director de la Policía Especializada de Niños, Niñas y Adolescente; el defensor público, Guillermo Camilo; el encargado de la División de Protección y Restitución de Derechos del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), Felin Hernández; la técnica del Departamento de Riesgos Sicosociales del Ministerio de Educación, Kastiuka Santana; y la psicóloga policial, Rumilda Belliard.
Duro golpe a la justicia juvenil
El psicólogo también lanzó una fuerte crítica al sistema de justicia dominicano, calificando el término “menores que cometen delitos” como un eufemismo.
Bergés argumentó que esta terminología encubre la falta de respuesta social a las necesidades de la niñez y sugirió cambiarla a “adolescentes en encuentro con la ley penal”.
“Yo me pregunto, ¿qué puede hacer un niño con lo que la vida hace con ellos? […] Por la brecha que se están viendo aquí, parecería que los conflictos los tenemos quienes no les estamos dando respuesta a sus necesidades”, afirmó Berges.
Los tres factores que empujan al crimen juvenil
Bergés, basándose en su experiencia con más de 40,000 casos, señaló que la violencia se transmite por generaciones y que el 62% de la población usuaria que atendió relataba historias de infancia sumamente traumáticas.
Indicó que la edad de inicio delictivo ha disminuido del promedio de 14 años a edades más tempranas, lo que se relaciona con tres factores críticos en el entorno familiar: ausencia de vínculos familiares de las figuras de cuidado primario, falta de supervisión y abandono total, exacerbada por una estructura social discriminatoria que obliga a los padres a luchar por sobrevivir.
Igualmente, familia con desvalidez, hogares donde los padres están enfermos (por consumo de drogas) o involucrados en el delito, lo que representa un riesgo directo para la vida del niño.
Bergés mencionó que el abuso y la incertidumbre mantienen al niño en “modo amenaza” con una sobreproducción de la hormona del estrés.
“Los niños víctimas de maltrato pueden incluso presentar áreas cerebrales más pequeñas, como la amígdala, lo que los hace más impulsivos”, enfatizó el experto conductual.
El especialista criticó la “derrota” del propio Estado por no invertir con calidad la inversión pública, obstaculizar el diálogo intersectorial y desmantelar plataformas de profesionales capacitados cada cuatro años.























