El exembajador estadounidense en Santo Domingo, James Brewster, recientemente “casó” a una pareja del mismo sexo, un acto sin ninguna validez legal, ¡pues él no es juez civil ni tiene autoridad para legalizar matrimonios!
Pero esto no es un hecho aislado. Ahora el polémico Tribunal Constitucional ha avalado el matrimonio igualitario en nuestras Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. ¡Atención! Detrás de esto hay dos claros objetivos. Primero, desviar nuestra atención de los verdaderos y urgentes problemas del país: la asfixiante carestía, la rampante delincuencia, la corrupción desenfrenada, el narcotráfico y la migración descontrolada.
Segundo, el presidente Luis Abinader está ejecutando a la perfección la controvertida agenda globalista, pisoteando la verdadera agenda dominicana y la visión del presidente estadounidense Donald Trump.
La inmensa mayoría de los dominicanos, unidos en nuestras iglesias católica y evangélicas, al igual que Trump, defiende el matrimonio tradicional entre hombre y mujer. Pero bajo Abinader se impone el matrimonio entre personas del mismo sexo. Mientras tanto, ¡nuestras Fuerzas Armadas han abandonado la protección de las fronteras nacionales! La imparable entrada de indocumentados y drogas lo confirma cada día.
La Policía Nacional no logra proteger a la ciudadanía contra la ola de delincuencia; ¡muchos agentes policiales compiten directamente con los delincuentes, atracando y extorsionando!
¡Ojo! No se trata de estar contra los derechos de los homosexuales, sino de nuestras verdaderas prioridades nacionales. Muchos dominicanos pensarán como yo: la protección fronteriza y la lucha implacable contra la delincuencia deberían ser la única prioridad de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional.
El matrimonio igualitario en nuestros cuarteles ¡jamás será una prioridad para la República Dominicana!
Abinader continúa impulsando la controvertida agenda globalista. Ha abierto nuestras fronteras, y en su gestión, el país está inundado de indocumentados como nunca antes. Con su «lucha» contra las “noticias falsas y la desinformación” (¡una clara censura a los disidentes!), y promueve descaradamente la agenda de género.
Más migración descontrolada y foránea diluye nuestra identidad nacional y cultura dominicana; el control mediático silencia toda disidencia, mientras que la promoción de la homosexualidad ataca nuestros valores familiares tradicionales.
¡Claramente, esta no es una agenda dominicana, es 100% globalista! Sí, Abinader nos gobierna, pero ¿realmente gobierna PARA nosotros, los dominicanos?
Con la legalización del matrimonio homosexual, ¡nos mantendrán distraídos durante semanas! Discutiremos sobre supuestos guardias y policías homosexuales, alimentando el morbo popular.
Mientras tanto, Abinader demuestra una obediencia total e irrestricta a sus «jefes» globalistas. La distracción del pueblo dominicano y la satisfacción de la élite internacional, ¡esa es la capicúa de Abinader!























